Ahora es Charlottesville, una población sureña, con un alcalde judío, una gran mayoría de pobladores negros y una minoría neo-nazi.

Gracias (más bien por culpa de) que estos nazis se sienten apoyados por Trump consideran que este es el momento para levantarse, literalmente en armas.

Y así llegaron bien armados a la mayor manifestación neo-nazi en la historia reciente de Estados Unidos (estas fueron comunes y mayores durante los años 30 cuando Ford y Lindberg entre muchos otros las apoyaron y promovieron).

La policía, temerosa, apática, cómplice (?) no solo se mantuvo al margen sino que en un momento de perfecta estupidez empujo a ambos grupos de manifestantes hacia el otro provocando el enfrentamiento mortal.

Y «gracias» a esto, por todo el país han surgido las manifestaciones espontáneas y organizadas en contra de los nazis y los supremacistas, manifestaciones que tímidamente se iniciaron en apoyo de los mexicanos al llegar Trump al poder y que ahora -gracias a Charlottesville-  se han extendido por todo el país.

Nuevamente, como en varias ocasiones anteriores mientras más a la derecha se va Trump más se despierta la izquierda.

No va a ser fácil despertar a la súper aletargada, súper dormida izquierda americana pero gracias a Trump, poco a poco, esta se está empezando a sensibilizar.

Ojalá los siguientes shocks sean menos sangrientos y ojalá ya despierte bien la reacción.