Desde que subió al poder este señor hemos estado desde aterrorizados por su amor a los nazis y fascistas hasta fascinados por sus técnicas poco ortodoxas (por decir lo menos) de manejar el poder y manipular la opinión.

Para algunos Trump es un héroe, de esos que dicen que si no hubiera existido Disney lo hubiera inventando, mientras para otros, Trump representa todo lo malo.

Hoy cuando el FBI le pide al Congreso que lo investigue, cuando China denuncia su incapacidad de atenerse a un acuerdo y estar siempre cambiando condiciones, cuando México tiene que confrontar (otra vez) su necesidad de despertar a sus seguidores con políticas insensatas que solo producen caos, todos debemos volver a considerar que está pasando.

En corto lo que pasa, es que Trump está perdiendo terreno -hace unos días yo hubiera jurado que Trump iba directo a la reelección, porque a la hora de votar no tenemos memoria, tenemos -o no tenemos- una mejor condición económica y todo parecía indicar que la tendríamos y con mucho, lo que garantizaría su reelección.

Pero de entonces para acá él -y su ignorante asesor, Pete Navarro, creyendo que están en la cúspide del poder y el éxito y que todo solo puede ser mejor, han hecho lo que casi todos los tiranos hacen:  extralimitar su poder y su capacidad de comprensión.

Trump ha profundizado la confrontación con China quien ahora, gracias a su estúpida decisión con México, demuestra que es Trump el errático, el violador de acuerdos, el inconsistente, el no-confiable.

Pero volvamos a la estúpida decisión con respecto a México. En contra de los acuerdos internacionales, en contra del propio tratado de libre comercio con México y Canadá Trump sale con la “maravillosa idea” de que México “debe” controlar el flujo de ilegales y drogas hacia Estados Unidos lo cual en papel suena muy obvio pero en realidad es una reverenda estupidez.

Primero, el problema de las drogas es de consumo, no de venta, es más, mientras se persigue a cultivadores y comerciantes de mariguana en México, en USA ex miembros del Congreso están promoviendo, estado por estado, la legalización de esta droga.

Al mismo tiempo, la “droga de moda” entre los americanos es producida por sus laboratorios médicos y vendida por sus farmacias (Oxycontin) mientras la de moda en los antros, es traída de China y Afganistán.

Claro que México y Sudamérica no cantan mal las rancheras en este campo, pero el común denominador es el consumo en Estados Unidos, si este no existiera el problema del narco seria mucho menor y aunque México cerrara 100% su frontera con Estados Unidos a todos los narcotraficantes el problema no se resolvería, solo cambiaría el remitente, porque donde no hay ninguna restricción contra los grandes narcotraficantes es en Estados Unidos donde hace mucho que la policía solo arresta a microtraficantes analfabetas, pero nunca a los blancos que desde Chicago, Nueva York y los Ángeles controlan este mercado multibillonario.

Lo mismo pasa con los inmigrantes. Centroamérica era parte de México y de Colombia y fueron los estadounidenses los que provocaron la creación de un montón de repúblicas bananeras (hasta el nombre lo inventaron ellos) para hacerse de sus recursos.  Luego fueron ellos, la gente de Reagan y Oliver North en específico, quien las uso para intercambiar droga por armas para apoyar a Irán (si, al mismo Irán al que hoy “tratan” de detener) y en el proceso crearon – tanto en Centroamérica como en las cárceles de California Y Texas- las pandillas que hoy controlan estos territorios, de donde los más humildes tienen que escapar si quieren sobrevivir.

Las condiciones de vida en Centroamérica son casi idénticas a las que había en la Rusia zarista y el resultado es el mismo: emigración en masa. Y si los emigrados de las repúblicas bananeras (nótese que no hay emigrados de Costa Rica ni de Panamá) pasan por México -donde no hay nada que los invite a quedarse- para ir a la tierra “prometida”, donde esperan tener una vida más tranquila -aun cuando no más descansada- de la que tienen ahora.

Los inmigrantes no son millones, son varios miles, y no son criminales -los criminales ya controlan sus países por eso hay inmigrantes- y no están invadiendo Estados Unidos, están pidiendo, ordenada y civilizadamente asilo político.

Así pues, queda claro que el problema es electoral, el problema es que nos quedan 18 meses antes de las elecciones americanas (noviembre 3, 2020), lo que le da a Trump más que suficiente tiempo para continuar con sus arrebatos, inconsistencias y violación de tratados.

¿Entonces, quiere esto decir que ya nos llevó la Trumpada?

No, no necesariamente. No creo que los demócratas tengan la capacidad de reunirse como un grupo contra Trump, es más creo que los demócratas, a pesar de tener muy buena gente entre sus filas, son sus peores enemigos.

¿Entonces?

Bueno, gracias a Trump y sus últimas decisiones hay un “nuevo” grupo en su contra y es el de industriales y comerciantes republicanos reunidos en la Cámara de Comercio cuyos negocios dependen o se llevan a cabo en o con México y que gracias a las últimas tarifas de Trump al fin se han unido y están ya creando un frente legal en contra de la Casa Blanca a la que demandará-n si entran en vigor estas tarifas creando un frente -republicano vs. republicano- que permitirá a otros republicanos oponerse a Trump sin perder la cobertura del partido que lo llevó y mantiene en el poder y quienes representan a tres millones de comerciantes la mayoría de ellos republicanos que hasta ayer apoyaron felizmente todas las políticas de Trump pero que hoy, resintiendo las consecuencias en su bolsillo se están preparando a levantarse contra la Casa Blanca.

Si, la mejor defensa contra que nos lleve la trumpada van a ser los propios trumpistas que ahora ya se están viendo afectados en sus bolsillos por las políticas erráticas del Sr. Trump

Si hay que escoger entre que se lo lleve la trumpada a él o nos lleve la trumpada a nosotros, yo voto por que se lo lleve a él y nosotros, como dije, a ajustarnos el cinturón, a ser cautelosos en nuestras medidas y reacciones y a prepararnos a celebrar la vuelta a una tranquilidad que sin ser maravillosa por lo menos será más estable de lo que la vida es hoy por culpa de Trump.

Y mientras esto sucede pónganse los cinturones de seguridad, porque sus políticas erráticas, sus planes de paz irreales, sus medidas unilaterales poco racionales, van a hacer que parezca que nos lleva la trumpada pero si nos mantenemos firmes -como dentro del carrito de la montaña rusa-  llegaremos al final del viaje emocionados, tranquilizados, y más felices que como lo empezamos con la satisfacción de saber que, después de Trump “el sistema” buscará estabilidad, respeto a los acuerdos firmados, y un poco de paz todo lo cual, espero, se traducirá en que a Trump se lo lleve su Trompada y a nosotros nos dejen dormir sin tener que despertar buscando que nueva medida acaba de publicar en Twitter para motivar a su base de votantes a costo de la tranquilidad de todos los demás.

Trump tiene 10 días para retractarse, pero aun así nada lo detiene de seguir acosando a México y Canadá -entre muchos otros- para beneficio de su base aun cuando la acción sea ilegal y dañina no solo para México sino para todos, pero éste errático comportamiento, que aunque el primer mes se compense (en Estados Unidos) con la devaluación del peso, la realidad es que a mayor devaluación mayor emigración, mayor inestabilidad más poder a los carteles.

Lástima que Trump y sus asesores no puedan pensar en términos de procesos, de acciones y consecuencias y vean todo como si fuera un juego de boliche donde puedes tirar los pinos y volver a levantarlos sin consecuencia,  la realidad esto no es así.

Así que, todos ustedes, quienes adoran a Trump por el motivo que sea vayan pensando si él es la única solución a su bienestar o pueden empezar a pensar en otros términos y quienes viven en USA y no se han registrado para votar no sé qué esperan para hacerlo y claro, los que ya están registrados empiecen a trabajar para que más y más votantes reaccionen, se preparen y salgan a defender no a los migrantes, no a México, sino las leyes, los tratados internacionales, la estabilidad y la dignidad de la vida humana que tanto han sufrido en estos últimos meses pero que podrían salir de esta crisis fortalecidos para beneficio de todos.

Ah sí, Trump si tiene razón en un punto: Las leyes de inmigración deben ser reformadas para dar seguridad a quienes viven en el país (residencia sin derecho a voto por ejemplo) y a quienes quieren venir (con la condición de que una borrachera al volante, un crimen u otras fallas se traducen en deportación instantánea) y arreglar un sistema que, como Trump ha demostrado, no sirve a nadie y afecta a todos.