“El análisis económico muestra que no es factible económicamente el muro en la frontera México-Estados Unidos que propone Trump, y que hay una gran contribución económica de los mexicanos a la economía de los Estados Unidos”, advirtió el doctor Alejandro Díaz Bautista, economista, catedrático y profesor de El Colegio de la Frontera Norte (El Colef).

El trabajo de los mexicanos que emigraron a Estados Unidos produce bienes y servicios por un valor de, al menos, 600 mil millones de dólares, y contando a toda la gente de origen nacional que vive en Estados Unidos, con los mexicano americanos de segunda y tercera generación, se estima que la cifra casi se triplica. Todos ellos en conjunto suman una población de 33.5 millones de personas, que representan 8 por ciento de todo el Producto Interno Bruto (PIB) o el 8 por ciento de la economía de los Estados Unidos, de acuerdo con datos oficiales de ambas naciones.

Mientras que se estima que los mexicanos en Estados Unidos envían a México aproximadamente 24 mil millones de dólares anuales mediante remesas, señaló el investigador.

Díaz Bautista recordó el mensaje emitido por Hillary Clinton en un discurso de una hora con el que cerró la convención, y en el que aceptó la candidatura presidencial de su partido: “Creo que cuando tenemos millones de inmigrantes trabajadores que contribuyen a nuestra economía, sería contraproducente e inhumano intentar expulsarlos”.

La aspirante a la Casa Blanca hizo breves menciones a la inmigración durante supresentación, que se enfocó en ofrecer una imagen de unidad en el Partido Demócrata.

Clinton describió a Donald Trump como a un hombre bravucón y poco fiable, que no puede llevar las riendas de un país como Estados Unidos.

La candidata Clinton ha dicho que durante los primeros 100 días de su gobierno presentará una propuesta de reforma migratoria que abra vías a la naturalización de muchos de los once millones de inmigrantes que viven sin autorización en el país. También ha dicho que si la ley se lo permite, propondrá planes de alivio migratorio adicionales a los que ya promovió el presidente Barack Obama para proteger a familias de la deportación.