Con su atinado análisis y la buena información que consigue, Jorge G. Castañedafue el primero que, desde el año pasado, alertó sobre la intención de Estados Unidos de obligar a México a convertirse en “tercer país seguro”. No le prestamos mucha atención porque estábamos concentrados en la elección presidencial, el triunfo de AMLO y su virtual toma de posesión desde julio de 2018. Hoy, sin embargo, es uno de los temas centrales de la agenda nacional.

México insiste en que todavía no ha accedido a esta figura jurídica como parte de los acuerdos firmados con Estados Unidos en días pasados. Trump, por su parte, es lo que quiere. Todo el circo que está montando está encaminado a esa dirección.

La figura del “tercer país” es una cosa muy seria. Lo define, con muchos enredos, un documento del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR). Si México acepta convertirse en “país seguro”, los centroamericanos, cubanos, africanos o asiáticos que quisieran solicitar asilo en Estados Unidos, podrían venir a México, pedirlo aquí y permanecer en nuestro país. Como parte de un acuerdo bilateral y de la legislación internacional vigente, México se responsabilizaría de los refugiados. El Estado estaría obligado a proveerles protección, una estancia legal de acuerdo a ciertas normativas internacionales y el “acceso a medios de subsistencia suficientes para mantener un nivel de vida adecuado”, además de “medidas para permitir un logro progresivo a la autosuficiencia”.

“La persona debe tener acceso a un procedimiento de asilo justo y eficiente y estar autorizada a permanecer en el país [en este caso, México], hasta tanto sea emitida una resolución final negativa de la petición del solicitante de asilo de la protección de los refugiados”. Si entiendo bien, nuestro país podría aceptarlos o deportarlos a sus países de origen. Luego entonces, con este esquema, la responsabilidad de los migrantes se la quedaría México.

Dos preguntas saltan de inmediato.

Primera: ¿tiene México los recursos para, de repente, recibir y proteger, de acuerdo a estándares internacionales, a miles de refugiados? Si de por sí hay desabasto de medicinas en los hospitales públicos, imaginemos la carga fiscal que representaría las provisiones para aún más personas.

Segunda: ¿puede México considerarse un “país seguro” para refugiados de otros países cuando los propios mexicanos ni siquiera nos sentimos del todo seguros en nuestro territorio? Una cosa es que Austria, con bajos niveles de inseguridad, actúe como “tercer país seguro” para los migrantes que quieren ir a Alemania y otra que México haga lo propio para Estados Unidos.

Dice el documento de la ACNUR que el “concepto de tercer país seguro” aplica cuando existe “un acuerdo bilateral o multilateral entre los Estados sobre el traslado de solicitantes de asilo”. En este caso, tendría que firmarse uno entre Estados Unidos y México. Y, como tal, tendría que ser ratificado por el Senado mexicano. Supongo que eso es a lo que se refiere Trump cuando dice que el Congreso de nuestro país tiene que legislar para cumplir con lo acordado el fin de semana con Ebrard.

El canciller ya aceptó que lo del “tercer país seguro” es lo que pretende Estados Unidos en caso de fracasar las medidas que propuso México para detener la creciente ola de migrantes. Sin embargo, el gobierno estadunidense es el que se ha arrogado el derecho a evaluar si dichas medidas funcionan o no. Como veo las cosas, y por la conducta de Trump, me parece que, al cabo de no sé cuántos días (porque ni eso queda claro), van a decir que no funcionaron y que México debe convertirse en “tercer país seguro”.

Esto le conviene enormidades a la campaña de Trump rumbo a su reelección. La narrativa de Trump sería perfecta para su electorado: “Gracias a mi brillante presión y la amenaza de imponerles aranceles a los productos mexicanos, porque ellos nos han robado mucho en estos años del terrible Tratado de Libre Comercio de América del Norte, aceptaron quedarse con todos los migrantes que nos estaban invadiendo. Se quedaron en México y ellos están pagando para que esos miserables no lleguen acá. Hoy puedo decirles que México es el muro y que México está pagando por él. Mi promesa de la campaña de 2016 se ha cumplido. Gracias a mi gran habilidad negociadora, conseguí el mejor deal en materia migratoria que ha conseguido Estados Unidos en toda su historia”.

Esto, si efectivamente México acepta convertirse en “tercer país seguro”, porque siempre está la opción de decirle que “no” a Trump. ¿O no?

                Twitter: @leozuckermann