Aman la bicicleta, es cierto, pero también aman estudiar, el deporte, la emoción, la aventura; adoran a su país pero sobre todo, y eso se les refleja en la mirada, están fascinados con lo que la vida les ofrece. Son Esteban y José Ignacio Riva Palacio, dos estudiantes de la generación millenial que de las aulas pasan naturalmente a su otro hábitat, el entrenamiento, y de ahí al diseño detallado de los planes que les llevarán a alcanzar sus metas.

Con ímpetu inusitado en jóvenes de su edad, no dejan un solo día sin proyectar cómo será MexiCanUs, un trayecto que marcará sus vidas y durante un mes pretende cruzar por tres países, en bicicleta, rodando cien kilómetros diarios.

Esteban tiene 21 años y José Ignacio 18, pero no creerías su curriculum deportivo: en 2012 Esteban fue cuarto lugar en la Olimpiada Nacional en dos remos largos con timonel y cuarto lugar también en remos cortos, en Santiago, Nuevo León. José Ignacio ese mismo año en la regata distrital, en la Ciudad de México, fue campeón en cuatro remos cortos, al igual que en cuatro remos largos con timonel.

Y desde entonces no han dejado de llenar sus vitrinas de méritos deportivos. Sus éxitos en el Remo se conocen desde Cuemanco hasta Oklahoma City; de San Felipe, Baja California, hasta Lima, Perú.

Sorprendente trayectoria de dos millenials no tan millenials.

Son ellos quienes lo explican:

Hacemos esta travesía con el afán de compaginar el socorrido mundo cibernético con el minimalismo viajero de la bici de ruta, dejando claro que no es regla que los millenials seamos como nos pintan. Queremos llenar de paisajes naturales sus ‘muros’ en Facebook y contagiarlos de anécdotas en las ‘historias’ de Instagram. Buscamos motivar a más gente a que se mueva en bicicleta y que exprese su asombro natural. Romper fronteras y unir a las personas a través del deporte y la naturaleza», dice Esteban.
Con MexiCanUs harán de sus vacaciones una experiencia inigualable y no sacrificarán un solo día de clases.

Somos dos hermanos en bicicleta que, por impulsar el deporte amateur, el ecoturismo y la fotografía, cruzaremos la costa occidental de Norteamérica, desde Tijuana hasta Vancouver. Somos mexicanos, pero también somos millenials, una generación etiquetada como apática y superficial, y eso es justo lo que queremos romper: no todos los millenials somos iguales», apunta José Ignacio.

Esteban estudia Filosofía y José Ignacio aspira a estudiar Arquitectura del paisaje.

«Además de ser estudiantes y amantes del paisaje, cualquiera que sea, mientras sea sin camiones ni pitidos, somos millenials. Sin embargo, buscamos romper con el caracter apático, simplón y decepcionante con el que se nos mira. Aprovechamos el impacto y la relevancia de las redes sociales para difundir nuestro proyecto. Es ahí donde nos podrán seguir día a día», enfatiza José Ignacio.

Buscamos promocionar la bicicleta como medio de transporte turístico, por tres razones: es el medio menos contaminante para viajar; acerca al viajero íntimamente al paisaje recorrido por la velocidad controlada y la flexibildad de horarios, y asegura un recorrido divertido y sano, pues ejercita buena parte del cuerpo. Además, nos fascina viajar ligeros y compartir la experiencia a través de redes sociales. Queremos compaginar la vida del millenal promedio, pegado al teléfono celular, con la frescura de un bosque de sequoias», explica Esteban.

La travesía de MexiCanUs 2017 cruzará 35 lugares emblemáticos de la costa Este de Norteamérica, desde los estridentes mares de Santa Mónica, California, hasta los milenarios bosques de Hemlock, en Oregon.

Viajaremos en bicicleta por 28 días, descansando las llantas por dos días, el primero hacia el día 11, en San Francisco, y el segundo hacia el día 22 en Cannon Beach, Oregon. Cada día documentaremos en fotografía y video los paisajes de cada pueblo y ciudad, así como la gente que se cruce por nuestra travesía, con afán de apoyarnos y enriquecer la experiencia», revela Esteban.

Están, por supuesto, a la búsqueda de apoyo. Ya un par de entusiastas se les han unido, pero mientras llega la fecha de partida, no dejan detalle sin resolver.

La emoción con la que viven este par de hermanos es contagiosa. Tienen perfectamente definido su itinerario de viaje. En un mes recorrerán dos mil 917.8 kilómetros y habrán pisado tres países.

Nuestro proyecto busca convertirse en un proyecto para todos, alentando a nuestros seguidores a salir de la sala de televisión, del salón o de la oficina, para conocer un mundo verde que hemos alejado paulatinamente de nuestro vertiginoso vivir. Encontramos en esta aventura una vía para contagiarles el asombro por la naturaleza, tan primitivo y tan olvidado, para dar el empujón que muchas personas necesitan para romper la rutina. A nuestra generación, y a las generaciones venideras les decimos, sí es posible hacer un cambio».

Tienes que verlos. Tanta energía contagia a la emoción, a moverse, palpitar, sacudirse, y pensar en todo lo que se puede lograr cuando se tienen veinte años, y la vida es ese costal lleno de sueños.