En un marcado contraste con la retórica del Presidente Donald Trump y sus planes de instalar un muro fronterizo, el alcalde de San Diego, Kevin Faulconer, anunció recientemente un «Plan de Bienvenida» a cinco años, para hacer de su ciudad un lugar más acogedor a los inmigrantes.

«San Diego es un destino para las personas en búsqueda de oportunidades, para los refugiados que buscan reconstruir sus vidas y para los nuevos ciudadanos que se sienten orgullosos de llamar a EE.UU. su hogar», afirmó el edil republicano al informar los detalles del proyecto, que se enfoca en las áreas de economía, inclusión, educación, democracia y seguridad.

Faulconer añadió que «los inmigrantes de todo el mundo ayudan a definir San Diego», una ciudad de 1,4 millones de habitantes, donde uno de cada cuatro residentes es extranjero. El alcalde conservador, que ganó un segundo mandato en 2016 en una ciudad sólidamente demócrata, ha separado sus puntos de vista de los de Trump y ha destacado a menudo las virtudes de una fuerte relación con México. San Diego está a unos 30 km del cruce fronterizo de San Ysidro que lleva a Tijuana, en México. Según cifras del gobierno federal de EE.UU., San Ysidro es el cruce terrestre más transitado del Hemisferio Occidental (al día, desde México pasan 70 mil vehículos particulares y unas 20 mil peatones).

El plan se preparó durante más de un año entre la alcaldía, empresarios, académicos, ONGs y vecinos estadounidenses y extranjeros, para definir 20 políticas que deben ser instauradas hasta 2024 en la ciudad.

El grupo de trabajo consultó con ciudades como Atlanta y Seattle, que tienen oficinas de enlace con los inmigrantes, para ofrecer lo que Faulconer definió como «uno de los programas más ambiciosos de la nación» en este terreno. La primera iniciativa será contratar a un gerente de asuntos migratorios, cuya función será revisar el avance del plan y facilitar la integración de los extranjeros en la ciudad.

Los pilares del proyecto son la economía y la educación. «La economía, la fuerza laboral y el futuro crecimiento de San Diego están directamente relacionados con la capacidad de nuestros habitantes de dar la bienvenida a los extranjeros», sostuvo Faulconer. Según datos de la Cámara de Comercio Regional de San Diego, los inmigrantes contribuyeron con US$ 54,3 millones al PIB de la ciudad en 2017. Los extranjeros -en su mayoría originarios de México, Filipinas y Vietnam- representan el 28% de la fuerza laboral de la ciudad, y un 37% de los emprendedores de la urbe son inmigrantes.

Aún así, el grupo de trabajo identificó que el estatus de visa de los inmigrantes restringe su capacidad para trabajar y que quienes pueden hacerlo no siempre tienen acceso a oportunidades laborales por el poco manejo del inglés. Para eliminar esas barreras, el proyecto contempla acelerar los procesos de visado y certificación de títulos profesionales extranjeros; dar incentivos a las empresas que dicten clases de inglés; promover el emprendimiento inmigrante ampliando la capacidad de importación de productos; crear programas de orientación económica y asistencia legal para los recién llegados, entre otras.

«Poner este plan en acción ayudará a atraer más inversión extranjera directa, innovación y espíritu empresarial. Eso beneficia a todos los habitantes de San Diego», aseguró Jerry Sanders, presidente de la Cámara de Comercio Regional de la ciudad.

Por otro lado, la secretaría de Educación identificó que al menos uno de los padres del 46,6% de los niños de San Diego es inmigrante, pero solo uno de cada cinco alumnos extranjeros estudia inglés. En ese sentido, el plan fomenta el aprendizaje de la lengua; promueve un currículo multicultural, para que los estudiantes locales también conozcan la cultura e identidad de los alumnos inmigrantes, y proporciona educación gratuita por hasta dos años para los recién llegados.

Cambio narrativo

Para Lillian Serrano, presidenta del Consorcio de Derechos de los Inmigrantes de San Diego, «lo más valioso del plan es el cambio narrativo hacia los inmigrantes». «Se está empezando a mirar la comunidad migrante de una forma más completa, no solo como un grupo de personas que necesita algo de San Diego o de EE.UU., sino como gente que entrega un aporte a la ciudad y al país, gente que contribuye para su desarrollo», comentó a «El Mercurio».

En ese sentido, Serrano destacó que, al dar voces a los inmigrantes, la alcaldía se percató de varias falencias de la ciudad, como la escasez de transporte público para quienes viven más alejados del centro -como es el caso de gran parte de los extranjeros-, lo que hasta ahora ha dificultado su acceso a varios servicios, como la salud.

El proyecto también contempla el incremento de las naturalizaciones de inmigrantes y permitir que quienes sean extranjeros voten en San Diego, para así hacerlos más partícipes de las decisiones locales. Además, se obligará a los servidores públicos, como la policía, a hacer clases de derechos civiles e idiomas.

28% de la fuerza laboral y el 37% de los emprendedores de San Diego son inmigrantes, principalmente de México, Filipinas y Vietnam.