Gastón Luken toma el teléfono cerca de la medianoche. Pese a que su día empezó 18 horas antes, todavía tiene tiempo para la entrevista sobre su candidatura independiente a la alcaldía de Tijuana, sobre qué es vivir en la frontera y sobre por qué la ideología no cabe en un gobierno municipal.

¿Después de Jorge Hank Rhon qué es lo peor que le puede pasar a Tijuana?

Tener ciudadanos que no reconozcan el peligro de gobiernos como el suyo.

¿En la política existe la decencia?

Sí, por supuesto que sí. La política es decente, tiene que serlo. Por naturaleza, la política es buena. Los malos son los políticos que la desvirtúan o la prostituyen. Hay que entenderlo: la gente está cansada de los malos políticos, no de la política.

¿Qué es vivir en la frontera?

Es una aventura.

¿Y vivir en Tijuana?

Es curioso, porque es una ciudad muy joven y un alto número de sus habitantes no nacimos aquí, pero se tiene un gran sentido de orgullo, agradecimiento y oportunidad, pero no de pertenencia. Como si no se echaran raíces.

¿Y eso qué provoca?

Que no la cuidemos como debe ser. Tijuana también es un cruce de cuatro esquinas: no sólo se encuentran el norte con el sur, sino el oriente con occidente. La presencia asiática en Tijuana es importantísima y viene de mucho tiempo atrás.

¿Por qué no hay identidad?

No lo sé, pero es constante que la gente te diga: «No, yo no soy de aquí, acabo de llegar, llegué hace 19 años».

¿Y los puedes ayudar a encontrar esa identidad?

No aspiro a eso. Lo que busco es que la ciudad pueda ser transformada. La identidad viene con el tiempo y con la construcción de elementos que permitan a la gente identificarse. La gastronomía empieza a serlo, la cultura, el arte.

¿Cuáles son los requisitos para ser alcalde en esa ciudad?

Sentido de protección de la casa. Aparte de los obvios de capacidad y honestidad.

¿A Tijuana le hace falta otro muro?

A Tijuana le sobra un muro y le hacen falta puentes.

Pese a haber vivido tantos años fuera, ¿entiendes a Tijuana?

Jajaja. ¿Entenderla? No creo que tenga la capacidad para entender una ciudad tan compleja y peculiar. A lo que aspiro es a convivirla.

¿Qué se puede hacer en tres años?

Darle la vuelta. Con los partidos políticos la inercia ha sido a la baja. El común denominador es un distanciamiento entre las autoridades y los ciudadanos. Es tiempo de reiniciar el reencuentro y darle la vuelta a la ciudad. Tenemos que cerrar la brecha.

¿Qué te piden?

Más que pedirme, lo que encuentro es un desencanto. Los ciudadanos tienen hastío y hartazgo. Ese es el reto: construir un cambio a partir de un sentimiento negativo.

¿Y eso se puede?

Como independiente creo que sí. Porque el mayor problema es la corrupción. Al romper con los partidos se rompe con ese sistema corrupto. A la gente se le olvida que al votar por un alcalde, se vota por una planilla.

¿Eso lleva a la corrupción?

¡Claro! La planilla tradicional se conforma por gente que le rinde cuentas a los partidos, no a los ciudadanos. Líderes sindicales, operadores electorales, dirigentes gente que vive en función del partido. No los escogen por ser los mejor capacitados para el puesto.

¿Cómo es la suya, la independiente?

Lo hicimos al revés: primero los temas y luego las personas. Una vez que definimos las prioridades de la ciudad, fuimos a buscar y a convencer a los expertos para que se sumaran. Es una planilla de iguales. Si lo quieres poner en términos de empresa, tengo fe de que esto nos permita darle un valor agregado.

Aunque trabajó en un gobierno perredista, se le identificaba con el panismo, ¿rompió con el PAN?

No, el PAN ha roto con los ciudadanos. En general los partidos nos han fallado.

¿Cómo se define: de izquierda o derecha?

Más que una ideología, lo que quiero es un gobierno de sentido común. A nivel municipal la cuestión ideológica es lo menos relevante. ¡Son servicios!

El agua no es marxista

Meterle una carga ideológica a los servicios municipales es complicarse la vida.

Dicen que el sentido común es el menos común de los sentidos. ¿Cómo llevarlo a un gobierno?

El sentido común dice que tiene que haber alguien capaz en una posición determinada, pero no se hace. En cambio se pone al amigo, al compadre, al que apoyó en la campaña, no al mejor calificado. La partidocracia se entrampa en sus propios intereses y costumbres.

¿Estoy hablando con el próximo candidato a la gubernatura de Baja California?

No creo. A lo largo de mis años en la actividad pública, he visto a mucha gente que pone la carreta enfrente del burro: en cuanto llegan a una responsabilidad ya están viendo cómo pasar a la otra. Ahí es cuando empiezan a fallar. El mejor futuro se construye con el mejor presente.

¿Qué le debe aprender la política a la iniciativa privada?

No sé si sea válida la pregunta. Son entes de naturaleza muy distinta. ¿Que debe aprender una manzana de una naranja? Creo que, más bien, deben aprender una de la otra qué es lo que no deben hacer.

¿Quién es su modelo a seguir?

El uruguayo José Mujica. Quisiera ser un dedo chiquito de ese señor.

De todos los personajes con los que ha trabajado, ¿quién lo marcó?

Como referente, a Pepe Woldenberg le tengo mucho respeto. En las pocas ocasiones que tuvimos diferencias (como consejeros en el IFE), siempre fue en un ambiente de diálogo y de procurar el entendimiento, él tenía razón. Eso me hace verlo con más respeto.

¿Qué tanto depende de las redes sociales?

No sé si la palabra sea depender, pero sí cuento mucho con ellas. A falta de ver cara a cara a la persona, las redes te permiten ese encuentro.

¿Se puede gobernar sin redes?

Sí se puede, pero sería una gran tontería.

Su lema es «ya es hora», ¿de qué, Gastón?

Que cada quien se conteste eso en la cabeza. De una transformación, de ser escuchados, de un rompimiento con esquemas tradicionales que no nos dan los resultados que queremos.

Tener como estratega de marketing electoral a Memo Rentería, el mismo de «El Bronco», ¿no es un riesgo? ¿No es abaratar la contienda?

Conozco a Memo porque somos de Mexicali. Hay cosas que me gustan mucho de él, otras no. Trato de tomar las que me gusten y que funcionen para mi persona y para Tijuana.

¿Se debe ganar a cualquier precio?

Por supuesto que no.

¿Cuál es el límite?

La congruencia con la dignidad y los principios. El reto es no perderse uno mismo. No soy perfecto y por eso están conmigo algunas personas que me ayudan a cuidarme, a no perderme.

¿Quién es tu norte?

Mi familia, mis papás vivos y sanos, pocos y muy buenos amigos.

Defina a Tijuana en una frase.

Lo mejor está por venir.

CINCO DATOS

1. Fue contralor del gobierno de Cuauhtémoc Cárdenas en el entonces Distrito Federal.

2. Presidió el consejo de Transparencia Mexicana.

3. Fue presidente del Instituto Electoral de Baja California en 1997 y consejero electoral del IFE en 2003.

4. A los 23 años abrió su primera panadería en Mexicali. Presidió la Coparmex estatal y dos veces fue galardonado como «empresario del año» en Baja California.

5. En la LXI Legislatura fue diputado federal, postulado por el PAN sin ser militante.