La influencia del venezolano Luis Aparicio, del dominicano Juan Marichal y del puertorriqueño Roberto Clemente ha sido fuente de inspiración para miles de latinoamericanos en el béisbol de las Ligas Mayores estadounidenses.

Los tres ocupan un lugar en el muy selecto grupo de apenas 11 latinoamericanos en el mítico Salón de la Fama de Cooperstown, el templo de los inmortales de la MLB. Generaciones enteras de venezolanos, dominicanos, puertorriqueños y latinoamericanos de todo el continente han soñado con sus hazañas, tal y como recoge un exhaustivo análisis la casa de apuestas MLB Betway.

Tal vez esto ayude a explicar la fuerte impronta latinoamericana que se vive en las Grandes Ligas y que le ha quitado el protagonismo a los estadounidenses. 180 peloteros de República Dominicana (98), Venezuela (64) y Puerto Rico (18) tienen contratos de grandeliga.

En el caso del venezolano Aparicio, su testigo ha sido tomado por grandes short stop como Oswaldo Guillén (primer latinoamericano en ganar un Clásico de Octubre como mánager) y Omar Vizquel, todo un mago del campocorto, quien sigue en carrera por un lugar en Cooperstown.

Entre los dominicanos, con tres estrellas inmortales: Marichal, Pedro Martínez y Vladimir Guerrero, la vara es alta y ayuda a explicar por qué en cada esquina de la isla de Quisqueya puede haber un grandeliga, no de manera fortuita es el país que, después de EE UU, acumula la mayor cantidad de bigleaguer.

Aunque los puertorriqueños activos este año en el “Big Show” solo son 18, con Francisco Lidor y Yadier Molina a la cabeza, su bandera es la que más “inmortales” ha producido, con cuatro. Además de Clemente, han sido exaltados Roberto Alomar, Iván Rodríguez y Edgar Martínez.

De hecho, Clemente puede considerarse el precursor del béisbol latinoamericano al ser el primer latino en entrar a Cooperstown, su impronta, puede asegurarse, traspasó las fronteras del deporte, ganó múltiples títulos de bateo, fue varias veces All-Star de la Liga Nacional, jugador más valioso de la Liga Nacional, más valioso de la Serie Mundial y la lista sigue y sigue. Pero la otra parte de su legado fue su trabajo fuera del béisbol y su trabajo dentro de su comunidad.

Todos los años la MLB entrega un premio con su nombre que distingue al pelotero que más se distingue en su labor social más allá del campo de juego.