Trump tiene que decidir en estos días si le prende fuego al Medio Oriente o no.

Si traslada su embajada a Jerusalén sin antes haber arreglado una paz entre dos naciones cuyos líderes no tienen ningún interés personal en lograrla, les dará a ambos la razón que necesitan para encender las pasiones

Si dice que Jerusalén es la capital tanto de Israel como de Palestina, si así lo quieren estos, el fuego no se encenderá y la motivación para la paz será, (para los palestinos) “si firmas te reconozco y paso mi embajada también a Jerusalén”.

Desafortunadamente los derechistas israelís quieren encender las pasiones y cuentan con el apoyo de los evangelistas. Los primeros porque al hacerlo, podrán “limpiar” barrios palestinos en el corazón de la ciudad cuyo valor de bienes raíces se multiplicará.  Los segundos porque según sus creencias, si se arma el Armagedón vendrá el Mesías que solo llegará, según ellos, a una Jerusalén unificada y ¿Abbas? Igual que Netanyahu feliz porque ambos saben que mientras haya guerra no habrá investigaciones por malversaciones de fondos ni elecciones y al final del día, ¿No es eso lo que ambos quieren?

¡Ojalá Trump sea más inteligente que ellos y no juegue su juego!