La vulnerabilidad de los menores ante las plataformas digitales es un hecho alarmante en la actualidad, consignan investigaciones de organismos especializados.

Es así que la exposición de las nuevas generaciones por el fácil y rápido acceso a la red conlleva una mayor posibilidad de riesgos.

De acuerdo con Franciani Bernardes, investigadora del Instituto de Estudios de la Democracia, de la Universidad CEU San Pablo, en Madrid, España, la cantidad de usuarios de internet en el mundo era de 40 millones en 1996, y actualmente la cifra se aproxima a los mil 300 millones.

Así, mientras más crece la población cibernética, los riesgos ante ella son mayores. Un informe del Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF), “EU Kids Online”, realizado por Sonia Livingston y Leslie Haddon, señala que dichos peligros se pueden englobar en tres grandes grupos:

El primero de ellos es el daño en línea derivado de un contenido: El niño como receptor pasivo de contenido pornográfico o de carácter sexual nocivo.

EL SEGUNDO, “EL MAL PRODUCTO DEL CONTACTO: EL MENOR AL QUE UN ADULTO U OTRO NIÑO HACEN PARTICIPAR EN ACTIVIDADES COMO ABUSOS SEXUALES; AL QUE SE FOTOGRAFÍA Y CUYAS IMÁGENES SE DIFUNDEN POSTERIORMENTE PARA LA CAPTACIÓN EN LÍNEA CON FINES DE ABUSO SEXUAL, O COMO OBJETO DE CIBERACOSO”.

Y finalmente, el daño provocado por el comportamiento: El niño inicia activamente un comportamiento peligroso o delictivo, por ejemplo, crear o subir a la red material pornográfico.

Así como reunirse físicamente con un adulto que ha conocido en línea, poner en la web imágenes de sí mismo o de otro menor de edad, y descargar imágenes de abusos sexuales de niños o de acoso.

Ante la participación y la creación de un entorno, del cual se apropian los niños y los jóvenes, la actividad en línea aumenta, y debido a la publicidad, la exposición al conocimiento, la información, las ideas políticas, religiosas, culturales o sexuales provoca consecuencias nocivas, tales como la disminución de la capacidad de los padres para comprender las experiencias de sus hijos, expone la UNICEF.

De acuerdo con los expertos, esto no es nada favorable, puesto que los niños, debido a la etapa de desarrollo en la que se encuentran, requieren de ese soporte para no verse afectados.

En entrevista con Notimex, Jessica Ortega, egresada de la Facultad de Psicología de la UNAM, hizo hincapié en que debe existir “una guía o manifestación de apoyo sobre lo que hacen los menores en internet”.

Al respecto, la investigadora Franciani Bernardes invita a crear una perspectiva de estudio que promueva una utilización segura de la red para que pueda ser posible disfrutar de sus aplicaciones en el campo de la educación, del conocimiento y la diversión.

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