Sí, Donald Trump es un fascista. No tiene vergüenza. Sus técnicas propagandísticas son vomitivas.

El martes, en su primer Informe de Gobierno, volvió a acusar a los inmigrantes indocumentados de criminales. Usó, una vez más, la falacia de la generalización. “Por décadas, las fronteras abiertas permitieron que se llenaran de drogas y pandillas nuestras comunidades más vulnerables […] trágicamente, han causado la pérdida de muchas vidas inocentes”. Acto seguido presentó a dos parejas de raza negra que se encontraban en la audiencia: Evelyn RodríguezFreddy CuevasElizabeth Alvarado y Robert Mickens, padres de Kayla
Cuevas
 y Nisa Mickens, asesinadas en Long Island, Nueva York, en 2016. “Muchos miembros de pandillas se han aprovechado de lagunas flagrantes en nuestras leyes para entrar a nuestro país como menores extranjeros sin compañía terminando en preparatorias como las de Keyla y Nisa”, dijo Trump. “EvelynElizabethFreddy y Robert: Esta noche, todos en esta cámara están rezando por ustedes. Todos en Estados Unidos están sufriendo por ustedes. 320 millones de corazones se han roto por ustedes. No podemos imaginar la profundidad de su pena, pero podemos asegurarnos de que otras familias nunca tengan que soportar ese dolor”.

El Presidente propuso, entonces, su reforma migratoria. “Mi deber y el deber sagrado de cada funcionario electo en esta Cámara, es defender a los estadunidenses: proteger su seguridad, sus familias, sus comunidades y su derecho al sueño americano. Porque los estadunidenses también son soñadores”, remató Trump, en clara alusión a los jóvenes antes protegidos por el programa DACA del presidente Obama y conocidos como los soñadores.

Vaya pieza de actuación y manipulación. De pena ajena ver a los políticos estadunidenses parados, aplaudiéndole a ambas parejas, quienes penosamente lloraban en la galería de la Cámara de Representantes. Desde luego que no me puedo ni imaginar el dolor de esos padres. Pero me temo que los utilizaron para en una pieza propagandística propia de un régimen fascista. Personas de raza negra, con apellidos hispanos, víctimas de unos pandilleros de la peor calaña. La estampa perfecta para generalizar que los indocumentados son una bola de criminales. El uso de una imagen emotiva para manipular la verdad.

Trump, la evidencia empírica le vale un pepino. Para él, todos los inmigrantes indocumentados son delincuentes que hay que detener y deportar. Ésa es su “verdad”. Las estadísticas de instituciones serias, los hallazgos académicos y hasta el sentido común se pueden ir al caño. Lo que hizo Trump el martes, y lo que vienen haciendo los medios de la derecha estadunidense como FOXnews y Breitbart, es utilizar la falacia de la generalización. Estereotipar a grupos sociales para discriminarlos. “Jacobo es un avaro. Jacobo es judío. Todos los judíos son avaros”. ¿Suena familiar? Va otra: “Pedro es un holgazán. Pedro es mexicano. Todos los mexicanos son holgazanes”. Se infiere una conclusión a partir de una prueba insuficiente. A los racistas les encanta este tipo de pensamiento falaz. Aquí la de Trump el martes: “Pandilleros asesinaron a Keyla y Nisa.

Algunos de esos pandilleros eran indocumentados. Los indocumentados son asesinos”. Esto, desde luego, lleva a la solución mágica de los demagogos: “Deportemos a los indocumentados, construyamos un muro para que no vuelvan a entrar y, voilá, el crimen desaparecerá”.

Veamos, ahora, la realidad. De acuerdo con datos del Migration Policy Institute, organización que estudia el tema migratorio sin tomar posturas de cómo resolverlo, la tasa de encarcelamiento de ciudadanos nacidos en Estados Unidos es de 3.51%.

La tasa de encarcelamiento de aquellos que nacieron fuera de ese país es de 0.86%, es decir, tan sólo un cuarto de la primera (los indocumentados es un subconjunto de la población de no nacidos en Estados Unidos).

Según el Departamento de Justicia, alrededor de un 5% de los presos en cárceles estatales y federales son “no-ciudadanos”. Una de dos: o la policía detiene menos indocumentados que ciudadanos o los indocumentados comenten menos crímenes. ¿Cuál suena más factible? Pues la segunda, hombre, por una razón de sentido común: los indocumentados viven con miedo que los atrapen y deporten; respetan la ley a cabalidad para no enfrentarse con las autoridades. Claro que hay algunas ovejas descarriadas que violan y asesinan porque así es, por desgracia, la condición humana. Pero no se puede estereotipar a todo un grupo social por lo que hacen unos pocos.

Lo correcto es generalizar con base en estadísticas y modelos probabilísticos. Si Trump hiciera eso, llegaría a la conclusión opuesta. Pero a él, como fascista que es, lo que le interesa es manipular la verdad para sacar adelante su agenda racista y antimigrante.

Twitter: @leozuckermann