Ante la emergencia sanitaria por el coronavirus (COVID-19), la Cámara Nacional de la Industria de Restaurantes y Alimentos Condimentados (Canirac), delegación Baja California, implementará medidas precautorias entre sus afiliados, en coordinación con autoridades de salud.

Así lo dio a conocer Miguel Ángel Badiola Montaño, presidente de la Canirac BC, tras sostener una reunión con Alejandro García y Joel Palafox, representantes de la Secretaría de Salud en la entidad, donde se informó sobre las acciones de higiene y manejo de alimentos que los restaurantes deben de adoptar.

“El objetivo es dar a conocer a la sociedad que la cámara y sus agremiados están tomando medidas de prevención y contención, en torno a la pandemia declarada por la Organización Mundial de la Salud, ubicados en la realidad de la región Tijuana-San Diego, que es totalmente diferente a la del centro del país”, indicó.

El dirigente aclaró que no se trata de alarmar ni generar psicosis, sino de capacitar, concientizar y brindar información veraz y puntual, tanto a los afiliados como a la ciudadanía en general, ya que la industria restaurantera es un motor importante en Baja California.

“Estamos capacitando e informando a nuestro personal para enfrentar esta desafortunada situación, que no es más que reafirmar las medidas ya establecidas de manejo higiénico de alimentos con las que todo restaurante, en forma y regularizado, trabaja de forma cotidiana”, resaltó.

Entre las medidas básicas están el lavado de manos constante por 20 segundos, limpieza de superficies, mesas de servicio en comedores, menús, puertas, tablas de cortar, mesas de trabajo, loza, cristalería y barras lo cual debe lavarse con 90% de agua y 10% de cloro.

Asimismo, mencionó Badiola Montaño, se ofrece gel antibacterial con 70% alcohol al personal, además de recomendar el uso de cubre bocas.

Para finalizar, el líder restaurantero destacó que se busca un acercamiento con el gobierno federal por las repercusiones que la industria comienza a resentir, con el objetivo de solicitar estímulos fiscales en caso necesario, y así evitar un colapso de la economía que, de por sí, se encuentra contraída.