Sin el recuerdo no lo ato. Arturo Rodríguez a las puertas de su galería, La Caja. La arquitectura con insumos de los vecinos San Pedro y San Diego. Levantada en el 118-B del Callejón de las Moras, con avenida 20 de noviembre. Sonriente el empresario, invirtiendo en hacer exposiciones para vender obra. Decidido a alentar el coleccionismo. A incrementar el consumo cultural. Ahí llegué un mes del 2010, con el escritor Leobardo Sarabia, y con la gestora cultural, Ava Ordorica, para presentar mi libro Economía cultural para emprendedores.

Arturo suma una docena de años en el mercado de arte. La Caja Galería no ha dejado de ser innovadora a pesar de llegar al punto de cierre en el 2009. Al núcleo comercial se agregó La Caja Académica, cuyo puntal es un diplomado certificado por el INBA. Luego La Caja Experiencia, que promueve la itinerancia de los afanes de la empresa cultural. Otro componente del negocio es La Caja Subasta, el cónclave para los gastadores a punta de martillazos. A la Sociedad Anónima de Capital Variable, le corresponde la Asociación Civil Arte Sin Fronteras, el componente de responsabilidad social. Y en alianza con Hugo y Gloria D’ Acosta, enólogos por excelencia, tienen La Caja Galería Ensenada.

Rodríguez es un actor fundamental del sector cultural en la ciudad fronteriza. Con otros de su naturaleza, animan el Consejo de Arte y Cultura de Tijuana. A las 11 organizaciones civiles que lo integran les mueve, al decir de Arturo, “la falta de públicos que consuman cultura”. Para darle paso a los remedios, La Caja y Arte Sin Fronteras tienen el programa “Recorridos urbanos”, con el propósito de favorecer entre los jóvenes una mayor conciencia de su identidad tijuanense. Estos recorridos contemplan la visita a la galería, donde se alecciona sobre la relación entre artistas y ciudad.

En colaboración con el Colectivo 7, un grupo de exalumnos de la séptima generación del diplomado, Arturo Rodríguez tiene en ciernes el programa Intervenciones urbanas. La primera realización será, precisamente, en la avenida de la que es vecino, la 20 de noviembre. Se titula Maqueta: La Caja en construcción. Para entender el alcance de esta iniciativa, las palabras de la curadora Adriana Martínez Noriega.

Cuenta que en la Alemania de 1919, Walter Gropius fundó la Bauhaus o “casa de la construcción”, con la finalidad de transformar la sociedad de la época a partir de reformas a la enseñanza artística.

Hoy casi un siglo después, “La Caja que ha seguido un proceso de construcción constante, presenta la maqueta de una nueva etapa en la que, justamente, se abocará más a la comunidad con la intención de borrar los límites entre el arte y la vida”.

Se trata de un proyecto integral que ocupará el área de estacionamiento de la antigua bodega de azulejo en la Avenida del Ferrocarril. “Haciendo especial énfasis en la educación —agrega Martínez—, se religará a las personas con el entorno que los rodea”. Son ejemplos de las “coloridas y simbólicas intervenciones”, un huerto urbano de hierbas aromáticas que dirigirá la atención a la relación entre la tierra y el ser humano. En una pared de bambús, en la que el riego ocurre gracias a una secuencia de botellones de agua, se evocará las complejas formas vitales de una cadena de ADN. Todo esto y más, con Arturo, el galerista innovador. Enhorabuena.

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