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Decía G. K. Chesterton que “El objeto del viaje no es poner el pie en tierra extraña; sino por fin poner el pie en nuestro propio país como su fuera un tierra extraña”.

En este mundo hay lugares que nos marcan. Lugares llenos de vida, de color y de energía. Son lugares casi fuera del mapa, donde cada sensación es nueva y cada experiencia inesperada.

Así es Indonesia. El archipiélago de Indonesia se extiende a través 5.200 kilómetros entre el continente asiático y Australia y se compone de 17.000 islas. Su diversidad étnica, cultural y lingüística es impresionante – más de 500 idiomas y dialectos son hablados por sus 246 millones de habitantes. Su bellísima naturaleza y actividad volcánica ha creado altas montañas y terrazas de arroz, así como increíbles playas y mares cristalinos. Es también uno de los mayores santuarios de vida en el sudeste de Asia.

Cuando escuchamos el nombre ‘Indonesia’, lo primero que nos viene a la mente es el paraíso de Bali. Rodeada por las cálidas aguas del Océano Índico, Bali es es única en belleza incomparable. Es parte del Triángulo de Coral, el cual tiene la mayor diversidad de especies marinas, con espectaculares arrecifes de coral.

En la península sur de la isla de Nusa Dua, en Bali, Amanusa, perteneciente a Aman Resorts, es un espectáculo visual, con vistas panorámicas a los matices del Océano Índico rodeado por el paisaje volcánico de Bali.
Amanusa es Bali como siempre lo hemos soñado: tropical, verde, relajante, paradisiaco. Es el hotel perfecto para gozar de esta isla de mil dioses donde las horas pierden su significado.

El diseño de Amanusa está influenciado por la antigua poesía hindú, por lo cual la construcción refleja un estilo de vida espiritual. Aislado y escondido, Amanusa es un microcosmos de relajación y un homenaje a la cultura Bali. Esto quiere decir que las suites son espaciosas, con techos de paja y camas de madera envueltas en velos blancos, así como una increíble atención a los detalles.

Con Amanusa, el legendario servicio de Aman comienza desde el momento en que aterrizamos en Bali. Lo primero que vimos al salir del avión fue un representante de Amanusa sosteniendo un cartel con nuestros nombres. A diferencia de la mayoría de los hoteles de lujo, Aman no nos recoge fuera de reclamo de equipaje, sino que antes de la inmigración, para que nuestra llegada sea fácil y placentera.

El representante tomó nuestros pasaportes y se encargo de todo. Afuera nos esperaba otro empleado Aman Resorts que nos llevó hacia nuestro conductor. Una vez dentro del coche nos ofrecieron bebidas frías, snacks y toallas perfumadas refrigerados para el paseo de 20 minutos.

Amanusa significa “isla apacible” – un homenaje a Bali. Sus 37 impresionantes suites con techo de paja se ubican sobre una ladera tranquila en el sur de Bali con vistas al Océano Índico azul.

Cada una de las suites de Amanusa está escondida detrás de una pared de piedra cubierta de musgo – diseño balinés con un toque contemporáneo. Todas las suites tienen un patio con jardín tropical privado para cenar románticamente al aire libre y varias tienen una alberca privada.

El Beach Club de Amanusa se encuentra en una playa privada prístina de fina arena blanca salpicada de camastros cómodos, ideal para escapar del sol disfrutando de una bebida o un aperitivo o incluso un desayuno en la arena. El arrecife de coral que bordea la playa ofrece un mar que pareciera laguna.

Amanusa es un santuario de paz que ofrece privacidad y escape, así como la vista panorámica de los matices del Océano Índico, complementados por la deslumbrante belleza de los paisajes de Bali y la cultura vibrante. Es un refugio aislado que refleja un microcosmos relajante del mundo fascinante que es la isla de Bali.