No, el presidente Trump no le escribió una carta personal a Andrés Manuel López Obrador, —candidato puntero para la presidencia en México— preguntándole sobre el avión presidencial mexicano.

Tampoco el candidato presidencial Ricardo Anaya le ofreció ayuda a Trump para construir un muro en la frontera, ni el papa Francisco se ha pronunciado en contra de López Obrador, de fé cristiana.

La campaña presidencial mexicana, ya de por sí sucia, ha tenido su dosis de noticias falsas últimamente, y se espera que se ponga aun más turbia.

La elección es el 1 de julio, cuando los electores escogerán candidatos para 3,400 puestos federales, estatales y locales, pero la presidencia el la contienda más importante.

La competencia entre cinco candidatos se ha reducido a una contienda de dos, entre el izquierdista López Obrador del movimiento político conocido como MORENA, y Anaya, del Partido Acción Nacional (PAN) y líder de una coalición de izquierda-derecha.

López Obrador sigue al frente de las encuestas.

Anaya parece estar acercándose gradualmente a López Obrador, y José Antonio Meade, el candidato del gobernante Partido Revolucionario Institucional (PRI), va en tercer lugar y cada vez se rezaga más.

El segundo de tres debates está programado para el 20 de mayo en Tijuana, donde el tema será “México en el mundo”, donde la migración, la seguridad fronteriza y la política exterior de México serán las prioridades de los moderadores.

Lo que preocupa a los mexicanos a medida que se calienta la campaña es la velocidad con que la desinformación se propaga a través de los medios sociales.

“México es tan vulnerable como Estados Unidos, si no es que más, debido a la falta de educación política y porque las noticias falsas están siendo diseminadas de formas cada vez más sofisticadas alrededor del mundo”, dijo Lourdes Cárdenas, profesora de periodismo en New Mexico State University y coautora de un estudio de próxima publicación sobre el uso de Twitter para difundir nuevas situaciones.

Sergio Siva Castañeda, historiador y analista político del Instituto Tecnológico Autónomo de México (ITAM), estuvo de acuerdo en que la falsa información es un problema cada vez mayor, pero minimizó su impacto general porque piensa que la mayoría de los mexicanos ya han decidido lo que quieren: un cambio.

Para muchos, López Obrador representa ese cambio.

Además, ahora en su tercer intento de llegar a la presidencia, es poco lo que el público no sabe de López Obrador.

“Se me hace difícil imaginar que vaya a afectar profundamente el resultado de la elección”, dijo.

De cualquier forma México parece el escenario ideal para que proliferen las noticias apócrifas —a través de plataformas como Facebook, Twitter, YouTube, Google y WhatsApp— porque los mexicanos tienen una desconfianza histórica de su gobierno y los medios noticiosos, los cuales han solido estar coludidos con el gobierno.

Más de la mitad de los alrededor de 130 millones de mexicanos usan los medios sociales.

#Verificado2018

@VerificadoMX

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Por ahora, la mayoría de los ataques en los medios sociales son contra López Obrador, a quien pintan como un viejo zorro dispuesto a decir lo que sea con tal de ganar. Y eso es el lado positivo.

También es acusado de ser el próximo Hugo Chavez, el ex presidente socialista de Venezuela a quien sus críticos culpan de arruinar la economía de su país.

A principios del año los generadores de falsas noticias adoptaron un método más sofisticado: bots y trolls combinaron realidad virtual con tácticas de campo haciendo pintar enormes murales en Venezuela con un lema de campaña de AMLO, y propagaron las fotos viralmente.

La cosa se volvió tan repugnante que López Obrador denunció la acción y acusó al PRI de estar detrás de la treta.

Por supuesto, no podía faltar la sombra de Rusia. Los rivales de López Obrador han insinuado que el ex alcalde de la Ciudad de México tiene nexos con Moscú.

López Obrador respondió en tono humorístico. Subió un video en Twitter donde aparece él de pie en un muelle del puerto de Veracruz esperando un submarino cargado de oro.

Se llamó a sí mismo “Andrés Manuelovich” para darle una impronta rusa a su nombre.

“Una vez que él se rió de todo eso, el tema perdió relevancia”, remarcó Tony Payán, director del Mexico Center en Baker Institute for Public Policy de Rice University.

Irónicamente, funcionarios de la administración Trump han alertado a México sobre una posible intromisión de Rusia en su campaña presidencial.

Pero Enrique Andrade, un alto funcionario del Instituto Nacional Electoral, desestimó cualquier intervención rusa.

“Todavía no hemos visto una evidencia clara de involucración rusa. Por ahora, pero seguiremos atentos”.

Los candidatos y organizaciones ajenas a partidos están redoblando esfuerzos para combatir la desinformación.

Se está usando el hashtag #MexicovsGuerrasucia, y se creó un sitio de la “resistencia”.

El sitio dice: “Abre más tus ojos”, en un esfuerzo por informar y tranquilizar al público de lo que le pueda preocupar de López Obrador.

Y no es que él no haya contribuido a diseminar datos falsos.

López Obrador ha dicho varias veces que el avión presidencial de México es más caro de operar que el Air Force One y ha dicho que se lo quiere vender al presidente Trump.

Esta es la verdad: es más barato.

Una campaña independiente de periodistas y académicos —Verificado 18, (@VerificadoMX)— está ayudando a los electores a discernir los hechos corroborando las declaraciones de los candidatos y demás información diseminada en los medios sociales, sitios y medios tradicionales.

Además, las autoridades electorales mexicanas llegaron a acuerdos con Facebook, Google y Twitter sobre cómo combatir la desinformación.

Como parte del acuerdo, Facebook publicó anuncios en periódicos mexicanos para dar a los usuarios de las redes sociales “consejos” sobre cómo combatir las noticias ficticias.

“México está haciendo un interesante y valiente esfuerzo con #verificado18”, dijo Cárdenas. “Pero al final no sabemos qué tan eficaz será”.

Cuando resulta conveniente, algunos equipos de campaña tratan de culpar a la desinformación de los errores de sus propios candidatos.

Un video que circuló el fin de semana llamó la atención de muchos.

En él aparece Anaya diciéndole a un grupo de banqueros que está dispuesto a negociar con el presidente Enrique Peña Nieto del PRI.

El PRI, alguna vez el todopoderoso partido oficial, se ha visto debilitado en los últimos años por acusaciones de corrupción, niveles récord de violencia y promesas incumplidas.

Anaya ha dicho que él representa “el cambio real”, y que si gana, les quitará la inmunidad a poderosos políticos corruptos, incluso a Peña Nieto, y los echará a la cárcel si se les comprueban ilícitos.

El presidente y su gobierno, así como militantes del PRI, entre ellos varios gobernadores prófugos y en funciones, enfrentan acusaciones de corrupción.

En el video, un moderador le pregunta a Anaya si está dispuesto a reunirse con Peña Nieto para hablar de un posible pacto político.

Anaya responde: “Más que pedir una entrevista –y les ruego que entiendan que debo ser prudente si quiero ganar la elección–, deberíamos tratar de hacer las cosas de manera inteligente…. Estoy totalmente dispuesto a trabajar con quien sea necesario para ganar la elección y hacer viable el futuro del país”.

Cuando se le insiste en la posibilidad de colaborar con el PRI, Anaya baja su micrófono y dice: “Digamos que sí”.

Una vocera del equipo de campaña de Anaya inicialmente dijo que el video era “noticia falsa” y que parte del video “parece haber sido manipulado”, y cuando se le preguntó en qué exactamente parecía trucado, no supo decirlo.

Ante la reacción de partidarios de su propia coalición, Anaya publicó un tweet y posteriormente un video en el “aclara” su postura.

En su post, Anaya dijo “no pacto con la impunidad”, en alusión al PRI.

La acción de Anaya puso en relieve la principal consigna de López Obrador de que el PRI y el PAN se han fusionado en una mafia de poderosos a la que llama PRIAN.

(El mismo López Obrador fue alguna vez miembro del PRI, y muchos priístas lo siguieron a su nueva coalición).

El incidente del video y sus repercusione“s dejó a los expertos perplejos, y se preguntan qué rumbo tomarán los últimos días de la campaña electoral y hasta qué punto influirán la desinformación y la obsesión por el poder.

“En los últimos días se va a poner feo”, advirtió Carlos Bravo Regidor, analista político y profesor asociado del CIDE, un centro de investigación en la Ciudad de México.

“No quisiera ni pensar en cómo sería un acuerdo (entre Anaya y el PRI). Si llegan a la conclusión de que no pueden derrotarlo, podrían intentar quemar la casa antes de entregarle las llaves a López Obrador”.