Considerada una obra maestra del fotoperiodismo moderno, —y la más simbólica como cruento retrato de la Guerra Civil Española—, esta imagen difícilmente ha logrado despojarse de las controversias sobre su autenticidad.

La fotografía es del húngaro André Friedmann, mejor conocido como Robert Capa. En la escena se muestra el momento justo en que Federico Borrell García, soldado de la República, muere el 5 de septiembre de 1936 de un balazo, en el paraje de Cerro Muriano —cerca de Córdoba, en el sur de España¾.

Después de que se convirtiera en un icono de la contienda civil en España, la polémica se desató al cuestionarse la autenticidad de ese momento: ¿en verdad fue una captura instantánea o se trató de un montaje? La ausencia de soldados próximos a Borrell en el campo de batalla, la falta de pruebas visibles de la herida de bala, hasta el insólito don por capturar con frialdad el momento, son elementos que alentaron las sospechas de su falsedad, por lo que enumeramos algunas hipótesis:

  1. En palabras del mismo Capa, él se encontraba en una trinchera mientras fotografiaba los rifles de los milicianos que apuntaban a una ametralladora franquista, cuando de repente alzó el brazo y sin ver donde apuntaba con su cámara capturó la foto del miliciano que cayó herido de una bala en la cabeza.
  2. El biógrafo de este célebre corresponsal de guerra, Richard Whelan, de acuerdo con la reconstrucción del suceso que hizo con las imágenes, explicó que Capa aprovechó la hora de la siesta respetada tanto por el bando de los republicanos como el de los franquistas para fotografiar a los soldados simulando acciones bélicas.
  3. La incertidumbre no se disipa. También se ha determinado que si bien la foto puede ser auténtica, ésta no fue obra de Capa, sino de una joven asistente alemana: Gerda Taro, que fue su novia. Tal como lo asegura el fotógrafo turco Ara Güler, de 93 años, quien trabajó durante largo tiempo para la agencia Magnum —fundada por Capa, y otros artistas de la fotografía—. «Él tenía siempre una pila de mujeres alrededor suyo. La famosa foto del soldado que muere, por ejemplo, no la hizo él, sino una joven que lo acompañaba. De Capa no se sabe qué fotos son originales y cuáles se atribuyó», afirma Güler.
  4. La duda pareció disiparse en 2008, en Londres. En una exposición con fotos inéditas del corresponsal de guerra sobre esta escena, se sugirió que no hubo trampa en su toma, y todo apunta a que fue más un accidente que el trágico desenlace de una batalla.

En resumen, la peculiaridad de esta fotografía, junto con la polémica que desató, cimentaron la reputación de Capa como «genial corresponsal gráfico de guerra»; cuya vida terminó el 25 de mayo de 1954 en Vietnam —durante la primera guerra Indochina—, al pisar una mina, cámara en mano.