Si dos investigadores de la Universidad Hebrea de Jerusalén se salen con la suya, podríamos imprimir nuestras hamburguesas y papas fritas de una máquina 3D en cinco años.

Investigadores de la Yissum Research Development Company, la empresa de transferencia de tecnología de la Universidad Hebrea de Jerusalén, dijeron que crearon una tecnología de impresión 3D que podrá producir comidas nutritivas, para usar en hogares, restaurantes e instituciones, utilizando nano celulosa, una fibra natural y comestible sin calorías. Hasta ahora han utilizado su tecnología para “imprimir” masa, pero no una comida completa.

La tecnología se iba a presentar por primera vez el miércoles en la conferencia Impresiones 3D y Más: Tendencias Actuales y Futuras en la Universidad Hebrea, y los investigadores esperan que sea la base para un producto en el mercado dentro de los próximos dos a cinco años.

La tecnología fue desarrollada por los profesores Oded Shoseyov e Ido Braslavsky, ambos de la Facultad Robert H. Smith de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente de la Universidad Hebrea. En una entrevista telefónica, explicaron qué implica la impresión 3D de alimentos.

La impresión de masa en 3D. Los profesores de la Universidad Hebrea dicen que
pueden imprimir alimentos usando nano-celulosa (Cortesía).

Imagine una máquina de hacer café para comidas enteras. La tecnología se basa en dos elementos básicos: cartuchos que contienen los ingredientes de la comida, en forma de polvo o solución, y hardware que aplica calor y da forma a la materia. Los cartuchos contienen nano celulosa cristalina como elemento central, junto con proteínas, carbohidratos, grasas, antioxidantes y vitaminas. Siguiendo las especificaciones individualizadas proporcionadas por el consumidor en una impresora 3D, la tecnología aplica calor localizado y da forma a la materia prima a través de láseres infrarrojos.
Creado a través de la extracción de celulosa, el biomaterial más abundante en la tierra, la nano celulosa tiene una variedad de aplicaciones tecnológicas y biomédicas y es un mercado global en expansión.

A diferencia del almidón, que se usa comúnmente en los alimentos para “unir” las comidas, la nano celulosa no tiene calorías y es fácilmente degradable por las enzimas del cuerpo.

Shoseyov y Braslavsky investigaron la nano celulosa durante años en los laboratorios de la Universidad Hebrea, publicando trabajos académicos y experimentando con métodos de extracción. Desarrollaron un método para la extracción de nano celulosa cristalina (CNC), que allanó el camino para su actual proyecto.

El CNC “no tiene ningún valor calórico cuando es ingerido por humanos” y es saludable para el sistema digestivo. Suspendido en agua con otros elementos alimenticios, en forma de polvo o solución, en los cartuchos que utiliza la plataforma, el CNC une naturalmente la comida cuando el agua se elimina mediante calor, utilizando un láser infrarrojo y un calentamiento local que puede reproducir el efecto de hornear, freír y asar a la parrilla.

“La propiedad de unión [de la nano celulosa] es esencial”, dijo Shoseyov. “Al controlar la cantidad de nano celulosa y la cantidad de agua [en el cartucho] podemos determinar la textura de la comida”.

Este nivel de control, dicen, permitirá que su tecnología produzca alimentos, incluso hamburguesas, que tengan justo el sabor que deberían.

“Imprimir alimentos es una idea que existe”, dijo Braslavsky. “Estamos presentando una forma completamente nueva de formar esta comida”.

La solución puede servir a una variedad de mercados y poblaciones, incluidos los mercados sin gluten, vegetarianos y veganos, dietas hipocalóricas y dietas para personas con diabetes, para atletas y más, dijeron los investigadores.

Braslavsky dijo que el proceso de producción de alimentos que está desarrollando no está lejos de la preparación de alimentos en el hogar, utilizando ingredientes reales, ya que no se está diseñando teniendo en cuenta la vida útil, y reduciendo la necesidad de preservantes. La comida podrá parecerse a los favoritos de cada quien, como una hamburguesa y papas fritas, y también permitirá a las personas experimentar con nuevas formas de alimentos.

Gran parte de la investigación para la plataforma ha sido posible gracias a una subvención de la Autoridad de Innovación de Israel. Yissum está actualmente en conversaciones con inversionistas para llevar la plataforma al mercado y ha solicitado una patente, dijo Shoseyov.

Los investigadores dijeron que esperan tener los primeros productos en restaurantes o instituciones dentro de dos o tres años, y en hogares dentro de cinco.

“La capacidad de preparar, mezclar, formar y cocinar automáticamente alimentos personalizados en un solo dispositivo es un concepto verdaderamente revolucionario”, dijo el presidente y gerente general de Yissum, Yaron Daniely, en un comunicado.

“La idea es permitir el control total de las sustancias utilizadas, con el fin de crear comidas saludables y sabrosas que se puedan consumir de inmediato. Esto tiene el potencial de abordar una variedad de desafíos que enfrenta el campo de la nutrición, desde la demanda de alimentos personalizados para personas con enfermedades como celíacos o diabetes, hábitos nutricionales personales, como los vegetarianos, hasta abordar el problema de la falta de alimentos en los países en desarrollo” dijo.