Siete estados del suroeste de Estados Unidos que aprovechan el agua del sobreexplotado río Colorado llegaron a un acuerdo provisional sobre cómo administrar la fuente de agua en medio de una sequía sin precedentes, dijeron funcionarios el martes.

La medida anunciada era esperada desde hace mucho para preservar el río, una fuente de agua para 40 millones de personas y 1,6 millones de hectáreas (6,300 millas cuadradas) de campos agrícolas en Estados Unidos y México.

“Hemos logrado, después muchos años de discusiones y negociaciones, un verdadero hito”, dijo James Eklund, abogado especializado en agua que representa al estado de Colorado en las negociaciones interestatales sobre el río.

Una sequía de casi dos décadas ha reducido los dos embalses más grandes del río: Lake Mead y Lake Powell, a niveles alarmantemente bajos.

La Oficina de Recuperación del Departamento del Interior, una agencia federal que administra las represas más grandes en el oeste de Estados Unidos, dice que hay un 57% de posibilidades de que haya escasez de agua en Lake Mead para el 2020.

El nivel de agua en el embalse nunca ha bajado tanto como para declarar un déficit. Si esto ocurre, primero se ordenarían recortes obligatorios en Arizona, Nevada y México.

Los planes de contingencia por sequía que se anunciaron el martes no están diseñados para evitar un déficit en el sistema del río, sino para administrar y minimizar los efectos.

Los dos componentes más grandes de los planes cubren la Cuenca Superior, donde nacen la mayoría de los tributarios cuando la nieve de las Montañas Rocosas se derrite, y la Cuenca Baja, que consume la mayor parte del agua porque tiene más habitantes y más campos agrícolas.

Colorado, Nuevo México, Utah y Wyoming están en la Cuenca Alta. Arizona, California y Nevada están en la Cuenca Baja.

El plan de la Cuenca Baja es detallado y específico, pero el plan de la Cuenca Alta esboza los pasos que los estados tomarían si es que la situación empeorara, dijo Karen Kwon, asistente del procurador federal de Colorado.

Los siete estados y el gobierno federal probablemente aprueben los planes el próximo año, dijo Kwon. El año pasado, México aceptó participar en los planes de sequía.

Llegar a acuerdos fue una tarea compleja y delicada porque el río no está controlado por una sola agencia. Se rige por acuerdos interestatales, tratados internacional y fallos judiciales, que se conocen colectivamente como la ley del río.