Templos y pagodas se estrechan hasta el horizonte, sus cúpulas doradas asomándose entre la frondosa vegetación de Bagan, la antigua capital del Reino de Pagan en lo que hoy en día es la región de Mandalay del místico país de Myanmar. A la distancia se alzan impactantes y caprichosas montañas, enmarcando lo que fue en el siglo trece hogar a más de diez mil templos y monasterios budistas. Una tierra de bronce que pertenece a un mundo de fantasía, Bagan es un pedazo de la compleja y fascinante historia de Myanmar que todavía sobrevive, vibrante y misteriosa.

Dentro de varios de sus miles de templos nos encontramos con enormes esculturas de Buda, claustrofóbicamente colocadas dentro de nichos y altares. La mayoría de las pagodas fueron construidas con la misma tierra rojiza que caracteriza el extraño paisaje natural de la ciudad, y algunas fueron laminadas con oros resplandecientes y deslumbrantes bajo el sol de Myanmar.

El Hotel @ Tharabar Gate está ubicado en el sitio arqueológico más singular del sudeste asiático, Old Bagan. Rodeado por más de 4000 templos antiguos y pagodas, y a sólo cinco minutos a pie del espectacular templo de Ananda, conocido como “La joya de Bagan”, este encantador hotel encarna la cultura y el pasado de ésta intrigante región del sudeste asiático.

El impactante templo Ananda fue construido en 1105 AD durante el reinado del Rey Kyanzittha de la dinastía Pagan. Esta maravilla arquitectónica fusiona el diseño ‘Mon’ y el estilo arquitectónico de la India antigua, y ha sido titulada como la “El Westminster Abbey de Birmania”. Dentro de sus pesadas paredes blancas yacen cuatro esculturas de Buda, una viendo hacia el Este, una al Norte, otra al Oeste y la última al Sur.

El Hotel @ Tharabar Gate es el portal para explorar esta increíble templo y todas las maravillas de Bagan, una ciudad perdida en el tiempo. Las encantadoras villas del hotel se esconden entre la vegetación, como los templos que los rodean. Un espacio de relajación que encarna la filosofía de la meditación y de la paz inherente del budismo theravada, el resort nos sorprende con espacios únicos, íntimos y seductores.

Linternas cuelgan de los poderoso árboles cuyas ramas sobrevuelan la alberca del hotel, el relejo de su luz mezclándose con la luz de las estrellas, creando momentos surreales. Una serie de pequeños elefantes de piedra rodean la alberca –emblemáticos de Myanmar– y en las hermosas villas del hotel nos encontramos con detalles y toques típicos, como bellos muebles tallados de madera tradicionales de la zona.

El nombre del hotel hace honor a la única puerta sobreviviente del antiguo Bagan, ubicada al este de la ciudad vieja. Aunque las crónicas birmanas afirman que la ciudad de Bagan fue fortificada en 849 dC, la datación por radiocarbono de pruebas en la base de los muros principales nos indican que son de alrededor de 1020 dC. La puerta de Tharabar es la última de las doce que formaban parte de esta antigua fortificación y aún se pueden vislumbrar figuras talladas en sus paredes. Los locales dicen que la puerta está custodiada por seres espirituales. Del lado izquierdo de la puerta se encuentra el hermano “Señor de la Gran Montaña” y en el lado derecho está la hermana “Cara Dorada”.