En Tijuana, Baja California, había una calle gris, llena de basura y con casas abandonadas marcada con un letrero que decía: Privada Narcos. Los vecinos habían borrado algunas letras de su nombre original: Privada Narcisos. “Era una cosa espantosa”, recuerda Antonio Díaz, fundador de Comunidades que Renacen, que opera bajo la marca de Provive, una startup en el mercado secundario de las casas de interés social que regenera comunidades.

Antonio, originario de la Ciudad de México, encontró en Tijuana, la cuna de su emprendimiento desde 2002, pues considera que es una de las ciudades con mayor crecimiento a nivel nacional desde varias perspectivas. “Somos la ciudad con mayor crecimiento económico y de población, es una ciudad de oportunidades y multicultural, pues aquí hay gente de muchos lugares de Sudamérica y de Centroamérica, por lo que hay una cultura del trabajo muy importante”.

El abandono de viviendas es muy común en Tijuana. Se debe a muchos factores: la incapacidad de pagar el crédito Infonavit, la lejanía de la fuente de trabajo y de otras actividades diarias o la inseguridad. Este abandono provoca un fenómeno de invasión, muchas veces por criminales. A través de Provive se han recuperado comunidades y calles que tenían muy mala fama, explica Antonio, un actuario que decidió emprender tras haber trabajado 20 años en el sector financiero y privado.

Corría el 2011 cuando la privada Narcisos, ubicada en el fraccionamiento Paseos del Florido, se encontraba en condición de abandono. Tras su primer año de operación, el equipo de Provive se propuso el reto de renovar las casas deshabitadas que ahí se encontraban y hallarles un comprador. Para lograrlo, involucraron a los vecinos para que tomaran conciencia de que eran responsables de su entorno y de la limpieza de su comunidad. “Les regalamos pintura para que pudieran rescatar bardas llenas de graffiti”, comparte el emprendedor de 58 años.

Ahí fue donde se dieron cuenta de que el negocio de Provive no radicaba en comprar, arreglar y vender casas, sino que tenían que tener instancias de desarrollo comunitario, así que acudieron a expertos en temas de regeneración del tejido social, incluida la recién instituida Fundación Hogares del Infonavit.

Siete años después la calle Narcisos ya está habitada y la convivencia es armónica, afirma Díaz. “Los vecinos siguen utilizando los asadores de carne que les donamos y sigue el mural que rescataron los niños.”

El entorno comunitario es pieza clave para el modelo de negocio de Provive, el cual es escalable dado que en Tijuana hay 600,000 casas de interés social, de las 35 millones de casas que hay en el país. Y de esas hay 35,000 abandonadas, calcula Antonio.

En casi ocho años Provive ha rehabilitado y vendido 6,300 casas, de las cuales 2,021 se vendieron el año pasado.